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Hablando con niñas, niños y jóvenes sobre el suicidio


El suicidio es un tema que puede ser difícil de entender y hablar entre los adultos, y es aún más difícil de explicar a los niños, niñas y jóvenes. Pero si no hablamos con ellos al respecto, es probable que se enteren en otros lugares y obtengan información inexacta que los confunda o los moleste. Y el estigma en torno al tema crecerá.

Por lo general,  niños y niñas pueden hacer frente a situaciones difíciles siempre que puedan hablar abiertamente con alguien en quien confíen, y se beneficiarán de su capacidad y disposición para ayudarlos a comprender las cosas. Los niños trabajan arduamente para dar sentido a su mundo y podemos ayudarlos a hacerlo brindándoles información y tranquilidad apropiadas para su edad.

Por eso, sugerimos leer estas pautas para las familias que pueden no estar directamente afectadas por un suicidio, pero que quieren hablar sobre este tema con un niño, niña  o un joven.

Habla con calma y sin rodeos

La niña o el niño te mirará en busca de señales y se dará cuenta de tu incomodidad, por lo que es muy importante mantener la calma cuando hables con él o ella. Transmite las cosas de manera clara y sencilla y reconoce cuándo puede ser difícil hablar de algo. Es mejor decir ‘ esto puede ser difícil de entender y hablar incluso para los adultos, pero trataré de explicártelo y luego podremos hablarlo juntos’, que dar la impresión de que tienes todas las respuestas. Los niños suelen buscar un espacio seguro para hablar y para que sus preguntas y sentimientos sean explorados y validados, en lugar de necesitar que lo sepas todo.

Explícaselo con algunas palabras

Lo mejor es encontrar una forma breve y clara de describir qué es el suicidio que no esté demasiado abierta a la interpretación o a la confusión. Podrías intentar algo como ‘El suicidio es cuando una persona termina con su vida o hace algo para morirse’. Puedes dejar la descripción allí, pero a menudo te preguntará por qué alguien haría eso. Una explicación útil puede ser ‘ la mayoría de las veces, las personas que eligen el suicidio son muy infelices o no se encuentran bien y creen que es la única forma de detener su dolor’. Linda Goldman, en su libro Rompiendo el Silencio, define el suicidio para que un niño o niña lo entienda  como: “El suicidio es cuando las personas deciden que no quieren que su cuerpo funcione más y evitan que su cuerpo funcione. Están tan, tan tristes o tan, tan enojados o tan deprimidos que su mente se confunde. Se olvidan de que pueden pedir ayuda. Siempre hay otra manera”. Siempre hay otro camino

El suicidio es cuando las personas deciden que no quieren que su cuerpo funcione más y evitan que su cuerpo funcione”.

Házles saber que el suicidio no es una solución a los problemas y que siempre hay otras opciones.

Habla con tu hijo o hija sobre cómo afrontar la tristeza y otros sentimientos difíciles y ayúdale a identificar cosas que puede hacer cuando se siente así, como hablar con alguien o usar el arte, la música, la escritura o la actividad física para expresar sus sentimientos. Es posible que los niños necesiten que se les asegure que tú no elegirías el suicidio sin importar cuán triste o molesto estés, y que buscarías ayuda si tú mismo o alguien en la familia alguna vez se siente deprimido o sin esperanza.


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Comparte tus creencias

Es posible que ni siquiera los familiares más cercanos sepan nunca con exactitud por qué su ser querido decidió suicidarse y es importante tener la mente abierta en cuanto a cómo entendemos la razón detrás de esto. Responde las preguntas de tu hija o hijo con sinceridad y ayúdalo a comprender que, aunque creemos que el suicidio no es la respuesta, las familias siguen amando y extrañando a las personas que se quitan la vida.

Asegúrate de terminar la conversación sobre el suicidio con tu hijo o hija pensando juntos en aquello que hace que valga la pena vivir la vida y en sus esperanzas para el futuro. Fomenta un sentido de asombro, alegría y esperanza en tì y en tus hijos. Sé realista acerca de los desafíos de la vida y sobre cómo todos podemos buscar ayuda cuando sea necesario, pero también comparte el aprecio por las cosas buenas de la vida y las cosas que esperamos en el futuro.


LOS SUICIDAS NO SIEMPRE PARECEN SUICIDAS.

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