Sebastian, 28 años
Sebastián fue un niño feliz. Era un buen hijo, hermano, padre, tío y amigo.
Solidario, dulce y muy compañero. Era súper feliz jugando al fútbol.
Jugaba de golero y era muy bueno. También la música era otro de sus hobbies.
Pero sobre todo era un ser de luz, un hombre que defendía a las mujeres, era incapaz de faltar el respeto. Y era. Porque digo era? Es mi hijo, vivió en mi vientre y sigue hasta mi último respiro viviendo en mi corazón.
El me acompaña cada mañana para que yo tenga las fuerzas necesarias para seguír de pie.
Tu mamá, Esther